jueves, 18 de febrero de 2010

Volemos juntos...



¿Volemos tan lejos como sea posible?
Esta llegando la hora de volar, pero no quiero hacerlo solo.
¿Volemos tan lejos como sea posible?
Siempre podremos encontrar nuestro destino escuchando al sol.
¿Volemos tan lejos como sea posible?
Volemos a esas tierras lejanas donde la locura es lo coherente.
¿Volemos tan lejos como sea posible?
Volemos ahora, que el tiempo se nos acaba.
¿Volemos tan lejos como sea posible?
Y dejemos de ser un Remenor y seamos algo un poco más esperanzador
=)

martes, 16 de febrero de 2010

Zapato amarillo tirado en la calle

La oscuridad se desvanecía con el salir del sol. La brisa helada se transformaba lentamente en una brisa más cálida, más acogedora. El silencio comenzó a ser relevado por el inconfundible sonido de ciudad. Estaba amaneciendo y yo aún permanecía sentando en aquella banca frente a la plaza donde los sueños terminan y se convierten en realidad al cabo de cierto tiempo. Quería cruzar la calle, pero no sabía exactamente lo que quería. Pero algo era cierto, cruzaría la calle para ir a esa plaza y que algún sueño se convirtiera en realidad. Me puse de pie algo dudoso y con un poco de frío. Podía mover mis pies perfectamente, pero no podía dirigir su andar. Cuando me dí cuenta, ya había cruzado la calle. Comencé a caminar hacía el interior de la plaza, cuando noté que había un zapato color amarillo que miraba lastimeramente la cordillera de los Andes.
- ¿Qué te pasó zapato?
- ¿No te das cuenta de lo que pasa? Ya nada pasa en esta vida, es i-n-s-ó-l-i-t-o.
- ¿A qué te refieres con "nada pasa en esta vida"?
- Solo fíjate en la cordillera. Podrás ver que los ríos nacen de las mayores alturas y comienzan a decender, dando vida en su camino. En mis tiempos de fabrica, la gente se reunía alrededor de este parque para poder apreciar la hermosa vista. Con el tiempo, la gente comenzó a preocuparse de otras cosas y simplemente se olvidó de lo hermoso que tienen a sus ojos.
- Puede ser, pero no todos somos así.
- Ahí te equivocas, mi joven entrometido. Todos tienen algo de lo que ellos llaman "normalidad" corriendo por sus venas. Solo mirate: por muy distintos que te sientas al resto, hay actitudes tuyas que te hacen igual al gentío. Te he observado toda la noche y sé lo que pretendes. ¿Por qué, en vez de ir a pedir que ese sueño se haga realidad por-arte-de-la-buena-magia, lo haces tú realidad?
- Pero no sé lo que quiero
- ¿Y quién puede asegurar de lo que realmente quiere? Esa es la magia de la vida: descubrir lo que quieres y luchar por eso, cueste lo que cueste. No estás solo, mi joven amigo. Tienes tus alas, tienes amigos (muy buenos amigos ¡disfruta de ellos!), los colores y el sol, las nubes, el aire y el tiempo. ¿Vas a esperar que el tiempo y todo lo que tienes pase por esperar que algo ocurra por-si-solo o por ayuda de aquella-magia? Ven acá solo cuando necesites luz. Pero mientras la tengas, lucha. Al hacer eso, estarás cada vez más lejos del gentío normal y serás cada vez más feliz con tu vida y con lo que haces. Soy un simple zapato... y eso me da una ventaja enorme: no soy humano. Jajajajaja. Has que tu vida no sea inútil. No seas un humano más. Conviértete en lo que quieras convertirte.

El sol salió completamente y al mirar nuevamente el parque, me di cuenta que aquel lugar se encontraba bastante lejos de donde quería realmente estar. Me di cuenta que el caer es parte de la vida. Me di cuenta de muchas cosas en ese momento. Me di cuenta que esto no tiene una explicación racional, pero te quiero y mucho. Me di cuenta que tengo un trozo de tu corazón y tú tienes parte del mio. Me di cuenta que una de las cosas por la que quiero luchar, es por ti.

Uno puede encontrar la felicidad aún en los tiempos más oscuros... solo si se recuerda encender la luz
Albus Dumbledore

domingo, 14 de febrero de 2010

Da lo mismo


Tan inútil este acto. Siempre lo he dicho, pero nunca lo que he practicado.
Por mi ventana se siente ese olor típico del sol en las mañanas. Los colores entran, uno tras otro a iluminar lo que a veces llamo Hogar. ¿De qué sirve si no me siento conforme aquí? Es horrible sentirse así. Y peor aún que, sabiendo esto, no puedo hacer algo para remediarlo. Las notas musicales vuelan sobre mi cabeza formando canción-recuerdo. 

Es aburrido estar en estas cuatros paredes solo. Quiero salir de aquí, volar, correr a un lugar donde me sienta mejor. Pero es imposible. Sé que donde llegue, me sentiré igual. No puedo evitar esto y todo es culpa de la nada. Recuerdo y recuerdo y añoro esos días donde me sentía bien, donde me sentía conforme con lo que pasaba. Me sentía extrañamente feliz. Hoy no queda nada (ni nadie) de eso. 

Hoy no quiero volar.
Hoy no quiero correr.
Hoy no quiero conocer nuevos mundos.
Hoy solo quiero soñar, pero sin ti. Me haces daño, y aún así, estoy así por ti. 
Hoy solo quiero odiar el recuerdo. No es tu culpa, sino la mía de creer cosas que no son

¿Feliz día del amor?
Primero conoce el amor antes de celebrarlo. Y cuando lo conozcas... espero que no sea demasiado tarde para mí.

Espero sentado en lo más oscuro de mi habitación el día en que pueda tener las energías y las ganas de poder volver a volar como lo hacía ayer, ese extraño y tan distante ayer que hoy me hace daño no solo con tu presencia, sino con todo lo que me rodea. Malditas canción que calzan justo con este sentimiento. Ya no me quedan más verdades a las cuales puedan engañar. Ya no queda nada.

Quiero volver a subirme a ese tren, aquel que era capaz de llevarme donde quería.

Dame un nuevo mundo
(que no quede muy muy lejos)
donde la tristeza,
no exista ni en los cuentos.


Siempre han pasado personas a mi lado, y de ellas, pocas quedan. Lo único que se mantiene firme junto a mí, es mi sombra 

*Esto es viejo y da lo mismo. Esto es cíclico y da lo mismo. Esto es un grito y (creo) me-da-exactamente-lo-mismo.

viernes, 12 de febrero de 2010

El topo y yo



Una vez me pasó algo curioso.
Atardecía en la ciudad y sin compañía, emprendía mi vuelo. Pasé por hermosas casas y observé a mucha gente que disfrutaba de sus vacaciones en familia. Seguí volando (Si no han volado ¡Oh Dios! no saben de lo que se pierden) y llegué a un lugar donde no se veía alma alguna, pero donde el aire acariciaba cuidadosamente mi cara y la Luna reflejaba mi camino. Descendí lentamente para ver mejor aquel extraño lugar y, para mi sorpresa, llega un gran topo con gafas a recibirme.
-¿Qué tal estuvo tu vuelo?
-Disculpe, pero... ¿Quién es usted?
-Disculpa que no me haya presentado. No tengo nombre y tampoco existo.
-¿Cómo que no existe? Lo estoy viendo justo enfrente de mí. No se haga el gracioso conmigo, hoy no ha sido un buen día.
-El hecho de que no exista, no quiere decir que no me puedas ver. No existo para ti, porque no me conoces, pero si existo para otra gente, que si me conoce.
-¿Es eso posible?
-¡Pues claro, mi volador amigo! ¿Me vas a decir acaso que el amor y la alegría de vivir no existe "del todo"? Claro que existe, como yo existo. Solo existo para aquellas personas que son capaces de mirar más allá de sus narices y se dan cuenta que estoy aquí. Desde el momento en que me hablan, me conocen. Y si me conocen, existo en ellas. Lo mismo pasa con el amor y la alegría de vivir. Solo debes abrir tus ojos y darte cuenta de lo que rodea. Siente todo lo que quieras sentir y valora los momentos de la vida. Es la única forma de conocer el amor. Por muchos libros que leas (o por mucho que escribas), no puedes hablar de amor si no lo conoces. ¡Vuela! ¡Juegatela! Arriesga todo por lo que crees justo y por lo que de verdad amas. En el amor, nunca hay perdidas. ¡Y eso que yo soy el ciego aquí! Jajajajaja.
Desconcertado, me despedí rápidamente del topo y volví a mi hogar. Sus palabras no las comprendí y, admito, nunca me esforcé por hacerlo. Pero ahora las comprendo... y las comparto con ustedes.


jueves, 11 de febrero de 2010

Ahora...




Io non ho paura


Jueves

Es Jueves, un nuevo día. Un día más vuelve a empezar y el sol entra por mi ventana. Al abrir mis ojos, me hallo solo en mi habitación. Escucho ruidos fuera de mi pieza pero sé que sigo solo. Me levanto y escucho unos cuantos saludos, pero sigo sintiéndome solo. El hogar no es capaz de calmar esta sensación de soledad.

Es Jueves, un nuevo día. Desde hace ya varios días que siento que los días están vacíos, sin esa luz que caracterizó el ayer. Miro por la ventana y veo a esa gente feliz caminando hacia la costa a disfrutar la eternidad del mar. Hace tiempo que eso ya no me hace feliz.

Es Jueves, un nuevo día. Y me da lo mismo. Miércoles, Jueves, Domingo o Lunes no tienen diferencia en este momento. Todos ellos nacen y se mueren lentamente y no soy más que un espectador de aquello.

Es Jueves, un nuevo día. Lo único que puedo hacer es perder mi tiempo detrás de una pantalla, fingiendo estar bien. El día se torna cada día más vacío, sin nada interesante que hacer. La motivación no está y no sé en que parte de mi cuarto se habrá escondido.

Es Jueves, un nuevo día. Y te recuerdo. Y mi día comienza a tener un nuevo aire. Ya no está vacío. Comprendo el fin del hoy: esperarte. Tu imagen me alegra el día y provoca que pueda pensar en el mañana, en ese beso que aún no concretamos, en ese saludo que tú y yo algún día nos daremos. Es Jueves, un nuevo día. Es cierto, estás lejos de mí. Pero pese a eso, te siento mucho más cerca que la gente que me rodea en ese momento. Gracias por todo lo que me has dado en tan poco tiempo.

Es Jueves, un nuevo día. Pero para mí comenzó cuando recordé tus ojos...

El sueño del Caracol